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Leonardo Murillo
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Hoy caminaba por alameda mirando seductoras entrepiernas, y pensaba en el vendabal que provocaría si mi pensamiento fuera escuchado por las señoras de moralina estática. Ellas me iban a encontrar vulgar, y discriminarían mi cara a pesar de que en el fondo hallar una palabra vagina fuera tan común como hacer nacer la rosa en el poema, o que goteara el delicado borde de una hoja tras el viento leve que se degusta desde un tibio clamor enamorado. Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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Leonardo Murillo
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Ellos no se caen de sus asientos cuando sospechan que el traductor les comenta previamente que el trabajo fue hecho literalmente, o "con mi interpretación imaginada". Siguen leyendo en amistad con sus ojos. No obstante la constelación anterior, creo que la hondura se da en la importancia de un elemento subjetivísimo y digno de las más enconadas reconvenciones.
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Leonardo Murillo
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Cuando me pongo a pensar en el progreso de las ciudades, y camino a casa viendo en los apoyos de las ventanas a los maceteros de arcilla con sus plantitas color verde, he ahí el momento en que una fugaz idea recorre mi materia gris tumefacta, gracias a las voladas con los cabros; pues quien aparece no es sino la figura de las láminas que nuestros niños oyen detrás de la puerta de las tortuosas y furibundas declamaciones que presentan los programas de televisión.Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |
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